Probamos el Apple Watch: vuelve a ser buen momento para poner un reloj en nuestra muñeca

Probamos el Apple Watch: vuelve a ser buen momento para poner un reloj en nuestra muñeca

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Apple Watch análisisCon la llegada del Apple Watch muchas cosas han cambiado dentro de Apple. Lo que en principio es, por planteamiento y ejecución, un verso suelto dentro de la línea de productos de Apple, puede marcar un antes y un después para la empresa en la forma en la que afronta sus nuevos desarrollos. El Apple Watch es mucho más de lo que parece sin tener que serlo.

Es un reloj, un producto en el que la función queda a un lado eclipsada por el componente aspiracional y de representación que han sido los principales motivos de compra a lo largo del tiempo. Un reloj es, al igual que para muchos un coche, un identificador de tu personalidad, un elemento con el que te sientes identificado y representado. Es por ello que antes de empezar la review y pararnos a analizar qué hace y qué no hace el Apple Watch tenemos que pensar una cosa: no es algo necesario, es algo que queremos.

Hablemos de diseño

Corona digital del Apple Watch

Hablar de estética y del Apple Watch puede ser complicado. Complicado porque aspectos como la estética o la belleza, más allá de las convenciones de cada época, son algo muy subjetivo. Podemos debatir sobre si es mejor una forma de caja circular o cuadrada pero siempre prevalecerá el gusto que tengamos formado sobre ello. Por esto no me voy a detener en este aspecto, no es el objetivo de esta review. Personalmente me parece acertado estéticamente y las fotos no le hacen justicia. Abrir la caja, verlo por primera vez y ponértelo hace que cambie toda tu idea preconcebida.

Sensor y parte trasera Apple Watch Sport

Nada tenerlo en la mano te das cuenta del esmero y el detalle que ha puesto Apple en su fabricación. La elección de materiales, su tratamiento, el funcionamiento suave y preciso de la corona digital o la pantalla, primera AMOLED de Apple con unos ángulos de visión y un color más que buenos. Detrás de esto hay mucho trabajo, lo notas al llevarlo y lo notan cuando te lo ven. Podría parecer que el Sport tiene más aspecto de juguete que las otras dos versiones pero no es así. Mezcla muy bien en muchas situaciones.

Sensor y correa deportiva del Apple Watch Sport

A pesar de eso, de combinar bien con múltiples ambientes Apple ha dejado de lado al modelo Sport en cuanto a la compatibilidad con sus correas. Aunque es compatible con todas las correas de Apple otra cosa es que éstas queden estéticamente bien. Más allá de las correas deportivas, de un tacto sorprendentemente bueno, como piel de melocotón, el resto no parecen estar pensadas para el modelo Sport, sobre todo sus enganches, de diferente material. Una pena porque el sistema de intercambio es una auténtica gozada, sumamente sencillo.

Una nueva forma de interpretar la interfaz

tamaño y diseño apple watch iphone 6 plus

Apple ha tratado de suavizar y hacer lo más sencillo posible el primer contacto con el Apple Watch y aún así existe una cierta curva de aprendizaje. Puede que el tiempo me haya hecho olvidar mis primeros contactos con otros productos nuevos de Apple como el iPad o el iPhone pero siento que ésta es la primera vez que me ocurre. A veces durante los primeros momentos, debido a las novedades, te encuentras pulsando botones que no son o buscando opciones que no están. Afortunadamente, y aunque es algo muy personal, no tardas mucho en hacerte a él.

El sistema de interacción en una pantalla tan pequeña como la del Apple Watch puede marcarlo como producto y Apple ha debido de darle muchas vueltas. Aunque como he dicho antes hay que adaptarse, conforme vas usándolo te das cuenta de que hay mucho de ese sistema que se siente correcto. No todo.

Hay dos elementos fundamentales que se introducen en el Apple Watch: Force Touch y la corona digital. Force Touch es de primeras algo mágico. Que la pantalla detecte el nivel de presión, con su correspondiente respuesta en modo de vibración, y que gracias a ello aparezcan nuevas opciones o menús como el cambio de watchface es sumamente extraño al principio sobre todo porque llevamos tiempo acostumbrados a actuar de una manera única con las pantallas táctiles.

Es el único pero, que se soluciona con la pequeña curva de aprendizaje. Las pantallas pequeñas son sin duda un territorio donde Force Touch adquiere todo el sentido. Tal y como dije antes el acceder a opciones o menús aplicando presión en la pantalla libera a los desarrolladores de la necesidad de botones posibilitando interfaces más limpias y dejando que la totalidad de la pantalla sea ocupada por información.

El otro elemento nuevo en el Apple Watch es la corona digital. Con la corona digital podremos desplazarnos entre elementos de la interfaz sin tener que recurrir a la pantalla táctil. Resulta dificil explicar las sensaciones de uso pero estas son insuperables. Simplemente funciona. El movimiento es muy suave, tanto que en ocasiones tienes la sensación de que no se mueve, y la exactitud del efecto de cada giro en la interfaz es muy buena. Además de esto la corona digital es un elemento icónico dentro del diseño del Apple Watch, el que lo dota de personalidad. Podrán ir pasando las generaciones pero ésta seguirá ahí, como el botón Home de los iPhone.

Detalle caja y sensor Apple Watch Sport

Me ha costado más adaptarme a la corona que a Force Touch. No porque sea dificil sino por vicios arrastrados de otros dispositivos táctiles que hacen que para hacer scroll en la pantalla todavía piense antes en deslizar mi dedo por la pantalla táctil que en utilizar la corona digital.

Además de la corona digital y de Force Touch hay otro protagonista en la interfaz del Apple Watch quizás no tan esperado: Siri. Hace tiempo que llevaba pensando que Siri necesitaba coger aire el Apple Watch le viene como anillo al dedo. Pero es recíproco. Realizar acciones mediante Siri, que podemos activar solamente con levantar la muñeca y decir “Oye Siri”, es una de las mejores opciones de interacción con el Apple Watch. Recordatorios, enviar mensajes, llamar, gran parte de los usos pueden realizarse a través de Siri y se agradece en muchas ocasiones.

Watch OS, un primer paso hacia algo bueno

Apple Watch sobre MacBook Air

Watch OS, como cualquier otra primera versión de un sistema operativo, está verde. Pero sus pecados de juventud, de los que hablaré más adelante, no pueden nublar el concepto en sí del sistema, que es muy próximo a ser el correcto.

La premisa básica de uso del Apple Watch es que la interacción con el mismo se limite a periodos de tiempo corto de, a lo sumo, 10 o 15 segundos. Tareas que supongan más de esos espacios de tiempo no son para el Apple Watch por lo que en ese caso utilizo el iPhone.

Aplicaciones, Watchface y Vistazos Apple Watch

Es ahí, en los espacios cortos, donde el Apple Watch complementa al iPhone y ofrece todo su potencial. En base a dicha premisa Apple ha construido tres tipos de situaciones, por poner cierto coto a la interfaz. Pantalla principal, con la watchface y el indicador de notificaciones con su propio centro de notificaciones. Aplicaciones pulsando la corona digital y, para mi la forma de interacción más interesante, los vistazos.

Y digo más interesante porque para aplicar la premisa de uso, tareas cortas, los vistazos son la opción idónea. A través de estos podremos acceder a información tanto de aplicaciones de Apple como de terceros como el estado de la batería, la frecuencia cardiaca, el tiempo o a listas de tarea, como Clear, o el correo de manera muy rápida.

Si entramos en aplicaciones en sí los tiempos de carga son lentos, hay que recordar que son virtualizadas en el iPhone, y en la mayoría de las ocasiones se pierde la esencia. A lo largo de estos días el uso que les he dado ha ido decreciendo paulatinamente. No están mal planteadas en muchos casos pero los tiempos de carga son su principal problema por lo que he acabado utilizando solo las disponibles en vistazos. Habrá que ver qué pasa cuando lleguen las aplicaciones nativas, no virtualizadas, si el rendimiento mejora sin que por ello suponga una merma importante de la batería.

¿Y las notificaciones? Cuando pensamos en un smartwatch casi todo el mundo piensa en ellas pero el Apple Watch es más que eso, aunque no deja de lado dicha función. Las notificaciones, tanto visuales como físicas, del Apple Watch proporcionan una carga de información muy superior a las de iOS. A partir de su recepción la secuencia de uso es un perfecto ejemplo de los ciclos de 10-15 segundos de los que hablábamos antes. Sientes la notificación (la tecnología háptica y sus patrones son muy naturales), elevas la muñeca para verla, interactúas con ella y bajas el brazo.

Ahora bien, por bien que estén interpretadas las notificaciones si estas no se limitan pueden ser un infierno. Grupos de WhatsApp, Telegram, Twitter o Facebook, si eres muy activo en redes sociales y aplicaciones de mensajería la saturación de notificaciones junto con la imposibilidad de contestar de momento a gran parte de ellas crean situaciones de estrés.

Las aplicaciones nativas, como Mensajes, son otro exponente del verdadero potencial de este sistema. Recibo un mensaje, si no quiero responder porque no es necesario bajo el brazo pero si quiero contestar de manera rápida y concisa puedo hacerlo con más facilidad que sacando de el iPhone de mi bolsillo. No hay más que elegir la respuesta corta, predeterminadas por nosotros, o bien introducirla a través del dictado. Éste funciona de manera sorprendentemente exacta hasta en situaciones de ruido como en mitad de la calle. Y, por si te lo preguntas, las primeras veces puede parecer extraño pero no hay que levantar mucho la muñeca ni hacer gestos raros. No vas a parecer Michael Knight hablándole a KITT.

El problema de esto, donde se ve lo verde que está aún el Apple Watch, es que muchas de las aplicaciones de terceros en las que la interacción es necesaria no están todavía disponibles. Hablo sobre todo de aplicaciones de mensajería como WhatsApp o Telegram que si bien puedes recibir sus notificaciones sí que te genera cierta fustración recibir un mensaje, querer responderlo de manera breve y no poder hacerlo teniendo que recurrir al iPhone.

Pantalla aplicaciones Apple Watch

Esto me sirve para entrar en uno de los problemas del Apple Watch y es que muchas aplicaciones están ahí por el mero hecho de estar, de ser los primeros, sin plantearse si son aplicaciones realmente necesarias o, siéndolo, si están bien planteadas. No hay un catálogo muy extenso todavía, alrededor de 3.500, pero hay mucha paja ya ahí. Si a eso le sumamos que la ejecución de las aplicaciones se realiza en el iPhone enviando la información al Apple Watch con la correspondiente lentitud añadida pierden todo el sentido. No es ese el camino.

No quiero decir que todo lo que haya en la App Store sea malo, hay muchas que son ejemplo de aplicación modelo y sí que le dan sentido a pesar del tema del rendimiento. Clear, Hue, Twitterific, Misfit, Shazam o Stocard son algunas de estas aplicaciones, que sí son útiles, y de las que os hablaré en su momento más en profundidad.

Apple Watch Sport

Por último me gustaría hablar de uno de lo que pintaba ser uno de los puntos negros del Apple Watch, la batería. Mucho se habló de que desde Cupertino no estaban contentos con los resultados obtenidos en los test, que no llegaría casi al día de uso, etc. Sin embargo, y tras una semana, no ha habido día en el que, usando el Apple Watch sin cortapisas, haya bajado a última hora del día del 40% de batería. No es suficiente, más si tenemos en cuenta pulseras cuantificadoras como las Fitbit o relojes como el Pebble pero esto es completamente diferente. Su potencial es mucho mayor.

¿Cambia nuestros hábitos de uso el Apple Watch?

La respuesta rápida es sí. Mucho y sin que nos demos cuenta de ello. No solo se trata de adaptarlo a nosotros sino también de que nosotros nos adaptemos a él con el fin de optimizar. A lo largo de la última semana he visto como el iPhone ha dejado de ser algo que llevar sí o sí encima en muchas ocasiones. Estando en casa o yendo por la calle no necesitas tener a mano el iPhone para casi ninguna de sus tareas habituales y eso te permite mucha libertad, sobre todo porque el Apple Watch, al igual que cualquier reloj, se convierte en invisible la mayor parte del tiempo.

Apple Watch muñeca

Todo esto se acentúa aún más si tienes un iPhone 6 Plus o incluso un iPhone 6. En muchas ocasiones me he planteado la vuelta a un tamaño más comedido, tengo un iPhone 6 Plus, porque bajo determinadas circunstancias el tamaño es un handicap. Hablo sobre todo de desplazamientos, de ir de casa al trabajo por la calle o simplemente de andar con el teléfono de un lado a otro en casa. Ahora estas ocasiones de handicap han desaparecido gracias al Apple Watch y es una de sus claves. Y volvemos al tema de las tareas cortas. La pantalla de un 6 Plus se disfruta en momentos largos pero se sufre en los cortos espacios de tiempo. Problema resuelto.

Lo mejor de todo, lo más positivo, es la facilidad con la que el Apple Watch ha entrado en mi día a día. Lo llevas con naturalidad y rápidamente me he acostumbrado a echar rápidos vistazos a tu muñeca en vez de recurrir al móvil como hacía antes. El Apple Watch ya es uno más dentro de mi ecosistema y lo es desde la discreción.

Un producto complementario, no sustitutivo

Muchos blogs y muchas reviews se centran en sus conclusiones en la pregunta ¿necesitas un Apple Watch? En muchos casos la respuesta conlleva a ciertos tópicos, es caro para lo que hace, no lo necesitas, etc. ¿Acaso no es caro un reloj tradicional para lo que hace?¿Necesitamos un reloj? No me encuentro ante este tipo de cuestiones cuando hablamos de relojes, ¿por qué habría de ser así con el Apple Watch? ¿Necesitamos un Apple Watch? Probablemente no. Pero otra cosa bien distinta es quererlo y eso te puede pasar de igual forma que te pasa con cualquier reloj.

Apple Watch junto a iPhone 6 Plus

Su función a día de hoy es la de ser un elemento que complementa y enriquece al iPhone. Ya en esta primera versión llega a sustituir en alguna ocasión al iPhone y es normal que conforme vayan pasando las generaciones pueda llegar a sustituirlo de manera parcial pero nunca, al menos eso pienso, lo hará de manera total. Ambos tienen su espacio, su función, y pueden ser juntos mucho más de lo que serán por separado.


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El Apple Watch es un primer y decidido paso de lo que tiene que ser un largo camino para un dispositivo llamado a ser un verso suelto o bien a comandar un cambio en la estrategia de producto de Apple. Sea lo que sea, si te gusta, no te defraudará lo que hace. Porque la elección va siguiendo ese orden. Es una de las principales conclusiones de esta review y la principal diferencia entre éste y cualquier otro producto tecnológico o de Apple. Necesitas un iPhone, quieres un Apple Watch.

Puntos positivos del Apple Watch

  • Precisión. Los materiales, su construcción y el cuidado del detalle ha sido máximo. No hay smartwatch en el mercado con este acabado.

  • Deporte y salud. La vertiente deportiva es una de sus mejores bazas. Facilidad de uso y datos muy precisos.

  • Uno más. Sorprende la facilidad con la que entra en los hábitos de uso. Sin hacer ruido mejora el día a día y libera de trabajos no adecuados al iPhone

  • El enfoque. Aunque hay muchas cosas que mejorar me parece que el enfoque que Apple le ha dado a Watch OS es el adecuado, en la dirección correcta

Puntos negativos del Apple Watch

  • Las aplicaciones. Virtualizadas en el iPhone, no son el mejor sistema y está por ver si las nativas van a tener mejor rendimiento sin penalizar la batería del Apple Watch.

  • Batería. Mucho mejor de lo esperado pudiendo durar dos días con un uso medio y bien optimizado pero todavía un cuello de botella.

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