El secreto de los diseños de Apple

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En muchas ocasiones se habla de lo mucho que Apple cuida todos los detalles de diseño. No creo que nadie ponga en duda a estas alturas que hicieron un trabajo, como mínimo excelente, a la hora de diseñar tanto el aspecto de su teléfono como de su sistema. Dicho esto, también hay que decir que en ocasiones se les escapan algunos detalles de las manos o que, por no contradecir su política de diseño acaban dificultando la experiencia de usuario anteponiendo diseño antes que usabilidad.

pantalla principal de la aplicación de OS X iCal

Hoy me gustaría hablar del skeuomorfismo y de como este concepto –a priori tan extraño– nos rodea más de lo que nos pensábamos. Skeuomorfismo hace referencia a aquellas soluciones que consisten en crear un sistema o una solución con la apariencia o el funcionamiento de una versión antigua del mismo sistema. Dicho de otro modo, dotar de un aspecto que nos recuerda a una versión vieja del mismo sistema tan solo para facilitar nuestro aprendizaje o para que nos resulte más intuitivo.

¿Y todo eso a que viene? pues viene a que Apple, a la hora de diseñar las interfaces de sus aplicaciones o de sus sistemas operativos tiene mucho en cuenta ese aspecto. Sin ir más lejos, ayer os comentábamos que el equipo encargado del diseño de Apple había ganado dos premios D&AD. Un ejemplo muy claro de skeuomorfismo lo hallamos en la agenda de Mac OSX: al abrir la aplicación veremos que la interfaz tiene forma de libro; de una agenda real. Otro ejemplo sería el estante de madera que encontramos al abrir iBooks o –al seleccionar un elemento– los libros que se pueden leer que, a diferencia de por ejemplo, los e-books, tienen forma de libro y hasta al pasar la página se ve una animación que tanto nos recuerda a cuando pasamos de página en un libro real.

Teclado por defecto de iOS5

Por otro lado me gustaría señalar algunos ejemplos negativos del uso del skeuomorfismo. Para mi un ejemplo claro es su teclado. El teclado emergente que aparece al redactar un correo electrónico contiene el formato de las letras en mayúscula cuando en realidad al apretarlas estaremos haciéndolo en minúsculas. ¿Por que lo hicieron así? por la política que siguen de diseño: estamos acostumbrados a que los teclados físicos contengan las letras en mayúscula. Sabemos que tenemos que apretar a Shift para cambiar de modo, tenemos un feedback, pero en un teclado virtual como el del iPhone no tenemos ese feedback, apretaremos a Shift pero al tener el dedo encima de la tecla no se realizará ningún cambio visible y eso puede inducir a confusión.

El otro ejemplo que os quería comentar es el de iBooks que es tan espectacular como derrochador a nivel de batería puesto que las animaciones que hay que ejecutar al cambiar de página o ir jugando a “ahora cambio, ahora no cambio” –y que tanto nos gusta– puede resultar fatal para la autonomía de nuestro dispositivo.

Entonces, ¿es bueno o es malo el uso de este patrón de diseño? Pues como casi todo en esta vida, es bueno si se aplica en su justa medida y de forma inteligente. Está claro que hay que tener en cuenta al usuario primerizo y se tiene que conseguir reducir el periodo de aprendizaje al menor posible pero también hay que darse cuenta que los smartphones empiezan a arraigar en nuestra sociedad y cada vez estamos más acostumbrados a ellos y sus sistemas. Por lo tanto no se puede abusar de este tipo de diseño e incluirlo incluso en forma de trituradora de papel (que es básicamente lo que pasa cuando eliminas un ticket en Passbook de iOS 6), sino que hay que intentar tender, en la medida de lo posible, a nuevos tipos de diseño más modernos y que minimicen la confusión y a la vez mejoren la experiencia del usuario. ¿Conocíais el concepto?, ¿se os ocurren más ejemplos de skeuomorfismo?

Archivado en Diseño, Interfaz, iOS, OS X
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