13 cosas que debes saber sobre la política de privacidad de Telegram

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Telegram es la aplicación de mensajería de moda. Ya hace algún tiempo que está en la App Store y en el Play Store pero es ahora cuando realmente ha despegado y la gente de a pie está empezando a utilizarla de verdad. Algunos esperan que no sea algo fugaz como pasó con Line: muy prometedor al principio pero no acabó de enganchar.

En cambio muchos ven en Telegram el salvador por sus características diferenciadoras de WhatsApp como que está distribuido para ser más rápido, es totalmente gratuito, potente, y sobretodo de lo que hacen más gala es de ser seguro y privado. ¿Será verdad?

Recuperando nuestro derecho a la privacidad (Eslogan de Telegram)

Nuestro amigo Jorge Morell del blog terminosycondiciones.es, con el que hablamos de las condiciones que aceptas y no lees al instalar OS X Mavericks ahora nos desgrana la política de privacidad del servicio. Queremos saber si la privacidad de Telegram es tan buena como dicen como para ser el próximo rey de la mensajería.

En primer lugar lo más sorprendente que destaca Jorge, y ahora me doy cuenta, es que en ningún momento se acepta la política de privacidad de Telegram. Al menos al instalar la aplicación de iOS –yo lo hice hace dos días– no aparece por ningún lado. Empezamos bien.

Tampoco se hace referencia a la edad mínima para usarlo. De encontrarnos en España serán al menos 14 años. Como sabeos Telegram usa nuestro número de teléfono como identificador único, como WhatsApp, y nos pide permiso antes de acceder a los contactos –gracias a los cambios en privacidad de iOS 6–.

Telegram especifica que nuestros datos no se comparten con nadie, entendiendo nadie como empresas de publicidad o analítica. Además según ellos nunca incorporarán publicidad: si en algún momento les falta capital o recurrirán a las donaciones o a los pagos por funciones no esenciales.

Según Telegram los datos que almacenarán serán solamente aquellos imprescindibles para funcionar:

O lo que es lo mismo: el número de teléfono, la fotografía de perfil (si se usa la opción), el nombre de perfil seleccionado, la agenda de contactos, los mensajes escritos (excluyendo los chats secretos), los archivos enviados mediante la aplicación (cuyo acceso previamente se debe haber permitido), la última hora a la que te conectaste y los datos técnicos sobre el dispositivo en el que se instale la app.

No se especifican más datos, como por ejemplo, si se almacenan datos concretos de geolocalización.

La ubicación de la información también es importante. Si estáis habituados con el servicio Terms of Service; Didn’t Read que dispone de una extensión para Chrome, sabréis qué portales dicen donde se almacenan nuestros datos. Si es en Estados Unidos, o básicamente fuera de Europa, puede ser un problema para nuestra privacidad. Tampoco sabemos por cuanto tiempo están ahí.

Eso sí, los mensajes están cifrados según su FAQ avanzada con tecnología simétrica de AES 256 bits, RSA 2048 y Diffie-Hellman, según el tipo de chat.

Una de las particularidades de Telegram son las conversaciones secretas. Son conversaciones que no llegan a quedarse en sus servidores y se puede autodestruir el mensaje pasado un cierto tiempo. Ah, y respecto al famoso doble tick en este caso funciona de forma parecida a WhatsApp, el segundo tick significa que la conversación ha sido abierta por el receptor.

Respecto al borrado de tu cuenta:

Eliminar la cuenta implica el borrado permanente de los mensajes, grupos y contactos. Tal desactivación debe confirmarse a través de la aplicación y no puede deshacerse.

Pero ¿qué pasa si no hacemos nada por eliminarla?

Si la cuenta queda ahí inactiva por tiempos inmemoriales, no dicen qué ocurre con la información, si la almacenan indefinidamente (y hasta que se indique lo contrario) o si automáticamente se elimina pasado cierto tiempo.

Finalmente después de este borrado, los que ya estén en salas de chat creadas por este usuario que se ha ido podrán seguir escribiendo en ella y los mensajes seguirán ahí, en el dispositivo del receptor.

En resumen:

La app de Telegram está chula, los chats secretos tienen muy buena pinta, los mensajes normales están en principio cifrados, es gratuito, abierto y teóricamente es un servicio que no tiene su base en Estados Unidos (lo que debería ser positivo en materia de protección de datos), pero si esto ya la convierte automáticamente en el adalid de la privacidad en mensajería, con poco nos conformamos. Tratan nuestros datos sin haberlo aceptado, no sabemos dónde los tratan ni el tiempo que los retienen, informan poco y mal sobre cuestiones bastante básicas de privacidad (derechos ARCO o equivalentes) y olvidan toda mención al uso, edad o eventuales licencias. Si esto lo hiciera WhatsApp, que no es santo de mi devoción, se ponía el grito en el cielo.

Me sorprende realmente que en ningún momento se acepten los términos. Llevo un par de días usando la aplicación y la verdad es que no está nada mal el servicio en general, además que sea abierta para poder hacer aplicaciones para otras plataformas no está nada mal. Gracias Jorge por tu análisis. ¿Estás usando ya Telegram?

Archivado en Jorge Morell, Privacidad, Telegram, WhatsApp
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